Las clases y la burguesía

Ser un burgués no significa tanto un estatus como un modo de vida que impregna la identidad colectiva de los franceses y que les produce al mismo tiempo, satisfacción y pesar. (...)

En apariencia todo se basa en la igualdad(...) Pero por debajo de la superficie perviven viejas divisiones. Hay pocos abogados, profesores, doctores o ejecutivos procedentes de la clase trabajadora. (...)

La burguesía se divide en clases diferentes:

La grande bourgeoisie procede de lo que en otros países se llamarían "buenas familias", gentes de apellidos conocidos y cuyos antepasados han desempeñado un importante papel en un pasado glorioso de la nación (De Gaulle sería un ejemplo típico).

La bonne bourgeoisie está integrada por los representantes de una joven camada destinada a tener una intervención decisiva en el futuro esplendoroso de Francia.

La petite bourgeoisie se siente menospreciada por no haber participado en el pasado glorioso de la nación y no se manifiesta particularmente deseosa de que se le permita participar en el futuro esplendoroso; además, se están infiltrado constantemente en ella los trabajadores más esforzados.

Los franceses se desenvuelven muy bien en este ambiguo estado de cosas: parece que lo ignoran, pero no del todo, simplemente confían en que funcione, sin crearse demasiadas expectativas al respecto, como si de verdad no importara.

La nobleza francesa, dejada de lado en este reparto social, ha sido ignorada durante mucho tiempo. Pero no se ha marchado. Celebra con lujo y discreción sus fiestas, banquetes y bailes, sin que apenas se informe sobre ellos. Incluso organiza cacerías de zorro, pero los franceses no se animan a organizar sabotajes o denuncias. Resulta más eficaz ignorarlas que enfrentarse a ellas.

Es difícil distinguir un burgués de otro: los miembros de la grande bourgeoisie visten impecablemente bien en todo momento y no dirigen la palabra a alguien que no pertenezca a su propia clase; los de la bonne bourgeoisie visten impecablemente y hablan con cualquiera; y los de la petite bourgeoisie visten impecablemente y hablan sólo para quejarse. Así que es mejor no llamar burgués a cualquier francés.

Los de la grande bourgeoisie saben a qué clase pertenecen y no te van a agradecer que constates lo obvio. Los de la bonne bourgeoisie se pueden sentir insultados si creen que los has confundido con los de la petite bourgeoisie.Lo mejor es ignorar por completo el asunto.

 

Nick Yapp y Michel Syrett

Guía del típico francés

1999 Ediciones de bolsillo